Mis amigos de Paiporta me han pedido que siga denunciado. Están sin nada, sin luz, agua, teléfono. Casi no han tenido ayuda de los gobiernos. Me la sopla el color.
Hay túneles inundados con coches y cadáveres, se les ve también debajo de las montañas de coches. Están desamparados
Tres días después encuentran a una mujer con vida. Además de la alegría por su rescate, el cabreo es enorme: sólo tendrían que haber hecho su puto trabajo, haber enviado enseguida al ejército y se habrían salvado muchas vidas.
Qué impotencia, por Dios.