Hay hombres que no dan flores, pero te dan estabilidad y eso vale más que un ramo. No llegan con gestos de película, sino con hechos: están cuando los necesitás, sostienen cuando todo se tambalea, y te hacen sentir que el suelo no se va a romper.
En paz, porque yo sola me he sacado de lo más profundo sin lastimar a nadie, porque solo yo sé lo que pasó a diario y aún así siempre hago las cosas desde el amor y la empatía.
Yo sí te odio 2024. Me rompiste el corazón más de una vez, fuiste mi año más estresante, me llevaste a rogarle a Dios entre lágrimas por un dolor que nadie entendía, me hiciste sentir insuficiente y me enseñaste lo que es la ansiedad. Qué año tan cruel.