A Dios le pido vida y salud para llevarte de mi mano, porque si tu sueño es ir a la luna a la luna vas a ir 🙏🏽😍Te amo con todo mi corazón amor de mami, mi príncipe hermoso, Mi Martin
Confío en Daniel Rivera.
Porque no todos los héroes hacen ruido.
Hay jugadores que se ganan el cariño de la gente desde el primer día y hay otros que deben recorrer un camino más difícil. Daniel tuvo que convivir con las dudas, con las críticas y con quienes no estaban convencidos de que podía asumir la responsabilidad de defender esta camiseta.
Pero el fútbol siempre termina premiando a quienes perseveran.
Cuando llegaron los momentos decisivos, cuando el margen de error desapareció y cuando la presión fue más grande, el cacha respondió. Lo hizo con orden, con carácter y con la serenidad que necesita un equipo que sueña con ser campeón.
Ante Santa Fe y ante Nacional no vimos solamente a un defensor central. Vimos a un jugador comprometido, concentrado y dispuesto a dejarlo todo por este escudo.
Las finales no siempre las ganan los más aplaudidos. Muchas veces las ganan aquellos que trabajaron en silencio hasta estar listos para cuando llegara su oportunidad.
El lunes tendrá noventa minutos para confirmar lo que muchos ya empezamos a ver... Los campeonatos también se construyen desde atrás, con hombres que convierten la duda en confianza y la presión en fortaleza.
Vamos Cacha. Vamos Junior. La gloria también es para quienes nunca dejaron de creer.
Junior es mucho más que un club de fútbol.
Es una identidad. Una marca emocional. Un sentimiento que acompaña la vida de millones de personas.
Hay quienes nacieron siendo hinchas porque sus padres les enseñaron a amar estos colores. Y hay otros, como yo, que un día simplemente se enamoraron de Junior.
Porque a Junior también se le elige.
Se le elige por su historia, por su forma de competir, por la pasión de su gente, por lo que representa para Barranquilla y para el Caribe.
Nació del sueño de una mujer visionaria. Con el paso de los años ha tenido distintos dueños y distintas administraciones. Todos ellos hacen parte de su historia.
Pero Junior nunca ha pertenecido únicamente a quienes aparecen en un certificado de propiedad.
Junior es de Barranquilla. Es del Caribe. Y también es de cada persona que celebra un gol, que sufre una derrota y que, sin importar dónde esté, siente que esos colores también son parte de su vida.
Por eso, la filiación política de un hincha no debería importar. Y tampoco tiene que coincidir con la de quienes administran el club.
Porque cuando rueda el balón, las diferencias quedan afuera.
En la tribuna, o frente a un televisor, se abrazan personas que piensan distinto, votan distinto y viven distinto. Lo único que las une es un escudo.
Los dueños administran el club. Los jugadores defienden la camiseta. Pero el verdadero patrimonio de Junior siempre ha sido SU GENTE.
Porque los propietarios cambian. Los dirigentes pasan. Los futbolistas también... El sentimiento permanece.
Confío en Fabián Ángel.
Porque el fútbol, como la vida, suele poner a prueba a quienes están destinados a levantarse.
Fabián fue, durante muchos meses, uno de los jugadores más cuestionados de Junior. Mientras algunos pedían más oportunidades y otros dudaban de sus condiciones, él tuvo que convivir con algo aún más difícil, la falta de minutos.
En febrero apenas disputó 45 minutos. En marzo, solo 27. Abril trajo algo más de participación, pero todavía lejos del protagonismo que muchos esperaban.
Sin embargo, nunca dejó de trabajar, de prepararse, de creer.
Y el fútbol, que suele ser injusto por momentos, también sabe recompensar a quienes perseveran.
Mayo marcó un punto de inflexión. Empezaron a aparecer las actuaciones que muchos esperaban. Su presencia fue importante en partidos determinantes frente a Once Caldas, Santa Fe y Nacional. Ya no era solo un jugador cumpliendo una función. Era un futbolista influyendo en el rendimiento del equipo.
Pero quizá lo más significativo no fue su nivel futbolístico. Fue la confianza que encontró.
La confianza que le dio el entrenador cuando muchos veían dudas. La confianza que terminó convirtiéndolo en capitán de Junior, una responsabilidad que no se entrega por casualidad.
Porque la capitanía no siempre la recibe quien más habla. Muchas veces la recibe quien más resiste.
Hoy Fabián Ángel llega a la final convertido en el símbolo de una redención construida con paciencia, trabajo y carácter.
Por eso tengo la ilusión que el lunes juegue como lo ha hecho en las últimas semanas; con personalidad, con liderazgo y con la tranquilidad de quien sabe todo lo que tuvo que recorrer para llegar hasta aquí.
Hay futbolistas que nacen para ser ídolos. Y hay otros que se ganan el respeto cuando nadie deja de verlos luchar.
Espero el lunes sea una de esas noches en las que el esfuerzo encuentre su recompensa.
Vamos Fabián. Vamos Junior.
Confío plenamente en @MauroSilveiraa1
Los equipos campeones siempre tienen un guardián que aparece cuando más se le necesita, y Mauro ha demostrado estar hecho para esos momentos. Sus atajadas no solo evitan goles; transmiten tranquilidad, orden y confianza a todo el equipo.
A sus 26 años carga la serenidad de quien entiende la responsabilidad de defender al equipo más amado del Caribe. Llegó para asumir un reto enorme y hoy está a las puertas de re escribir su nombre en la historia de Junior.
Las finales no se juegan solo con los pies. También se juegan con carácter, con liderazgo y con esa valentía que tienen los arqueros cuando saben que detrás de ellos hay una región entera soñando.
El lunes no estará solo bajo los tres palos. Tendrá el respaldo de una hinchada que confía en él.
Vamos Mauro. Vamos Junior. El sueño está a 90 minutos.
Confío en @jannen08
Porque hay sueños que tardan en cumplirse, pero cuando llegan, vale la pena luchar por ellos.
Jannenson nunca ocultó que quería vestir la camiseta de Junior. Era un anhelo que muchos conocíamos.
Y también éramos muchos los que pedíamos su llegada, porque desde Unión demostraba que era un futbolista diferente. Un diez de los que cada vez aparecen menos. De esos que levantan la cabeza antes de recibir el balón, que filtran asistencias imposibles y que tienen una zurda capaz de cambiar un partido con un solo toque.
Más de una vez cargó al Unión sobre sus hombros. Por eso ilusionaba verlo de rojiblanco.
Pero cumplir el sueño no significó que todo fuera fácil.
Los primeros meses fueron difíciles. Le costó encontrar continuidad. Las oportunidades fueron escasas y, como les sucede a muchos jugadores, cada minuto en cancha parecía convertirse en un examen.
Sin embargo, nunca dejó de esperar su momento.
Y cuando el entrenador empezó a darle confianza, Sarmiento respondió como responden los futbolistas de jerarquía, jugando.
El partido contra Nacional fue la mejor muestra.
No se escondió. Pidió la pelota. Le dio claridad al equipo, personalidad y fútbol. Jugó con la tranquilidad de quien entiende que los grandes escenarios son para los grandes jugadores.
La hinchada se lo reconoció.
Porque el talento siempre termina encontrando la forma de salir a la luz cuando va acompañado de paciencia y trabajo.
Ahora está a un partido de cumplir el sueño más grande que imaginó cuando deseaba ponerse esta camiseta.
Qué bonito sería que un hincha de Junior, que soñó toda su vida con vestir estos colores, también pueda levantar el trofeo vestido de rojiblanco.
Hay historias que parecen escritas desde hace mucho tiempo.
Ojalá el lunes sea el capítulo más hermoso de la suya.
Vamos Jannenson. Vamos Junior.
Confío en Jhomier Guerrero.
Porque el fútbol siempre tiene una revancha para quienes no dejan de trabajar.
Jhomier ha sido uno de los jugadores más cuestionados del semestre. Escuchó las críticas, soportó las dudas y, aun así, siguió preparándose para cuando llegara su momento.
Y ese momento llegó.
Contra Nacional no solo cumplió en defensa. Se atrevió a hacer aquello que distingue a los grandes laterales; atacar, proyectarse, ofrecer una salida constante y convertirse en un arma ofensiva para el equipo. Jugó con personalidad, con decisión y con la convicción de quien entiende que las finales no se juegan, se ganan.
Tengo la ilusión de que el lunes vuelva a recorrer esa banda con la misma confianza, que sus desbordes generen peligro, que uno de sus centros encuentre destino y que su nombre quede ligado a una nueva estrella para Junior.
Hay jugadores que cambian su historia en una final.
Ojalá esta sea la tarde noche en la que Guerrero deje de ser un jugador cuestionado para convertirse en uno de esos futbolistas que la hinchada recuerda con orgullo.
Vamos Jhomier. Vamos Junior. Que esta sea la recompensa al trabajo, al sacrificio y a la perseverancia.
“Álex, Álex… ¿no le vas a decir algo a Petro por lo que dijo?” Así me han escrito varias personas.
Señor Presidente, ¿de qué habla?
En Barranquilla, por ejemplo, en el PAE, la alimentación de nuestros niños, los barranquilleros ponemos cerca del 75% de los recursos y la Nación apenas el 25%.
Y aun así seguimos avanzando. Mientras ustedes ponían obstáculos, nosotros construíamos oportunidades. Hoy Barranquilla es la ciudad de Colombia con más instituciones educativas públicas en categoría A+: 16 en total. Además, tenemos 28 colegios en categoría A, más de 125 mil jóvenes recibiendo educación bilingüe y más de 13.000 estudiantes formándose en análisis de datos, inteligencia artificial y desarrollo de software. Nuestros colegios públicos son hoy un referente para Colombia. Además, hemos construido 100 nuevos colegios para seguir ampliando las oportunidades educativas de nuestros niños y jóvenes.
Todo eso se ha logrado con trabajo, inversión y compromiso con nuestra gente, no con discursos ni peleas permanentes. Aquí sabemos que el agua moja desde hace 18 años.
Es triste verlo salir de la Casa de Nariño destilando odio y atacando a quienes pensamos distinto. La realidad es que durante estos años usted no construyó equipo con las regiones. A muchos alcaldes y gobernadores nos bloqueó proyectos, nos frenó programas y convirtió al Gobierno Nacional en un palo en la rueda para quienes solo queríamos trabajar por nuestra gente.
Nunca entendió que gobernar era unir, no dividir. Que Colombia necesitaba soluciones, no confrontaciones.
Mientras usted peleaba, las ciudades seguíamos resolviendo problemas, construyendo colegios, alimentando niños, recuperando espacios públicos y generando oportunidades.
Da pena ver cómo termina su paso por la Presidencia. Quiso ser presidente para cambiar el país, pero hoy deja a millones de colombianos preocupados por la inseguridad, la economía y la incertidumbre.
Lo que sí deseamos los colombianos es que esta horrible noche termine pronto y que el país vuelva a encontrar un camino de unidad, progreso y esperanza.
Saludos.