Lo peor de todo es que habrá gente viendo lo bien que se ve esto y seguirá pensando que lo ideal era pagar 70 dólares por el mismo Ocarina of Time de 1998 con gráficos de 2026.
Nadie quiere volver a jugar a lo mismo que nos hemos pasado decenas de veces y conocemos al milímetro.
Queremos el mejor remake posible para uno de los mejores juegos de la historia.