despacio los ojos mientras recibía esa gentil caricia.*
Hm... Pero ahora lo tengo claro. Esto es lo que quiero.
*Se rió suavemente y encogió los hombros.*
Tendré que creerte... pero yo también tendré que hacerte feliz a ti, que lo sepas.
Supongo que me quedaré con Temis. Suena bien. Pero prometo buscar algo mejor.
*La siguió con la mirada, el sonrojo contrastando con su blanca piel. La escuchaba y pensaba que estaba como en un sueño.*
Hace una semana, ni siquiera tenía claro qué sentía por ti...
*Cerró muy>
No en sus palabras, sino por lo genuinamente feliz que se ve.
Alza su mano, se inclina hasta ella y acaricia el rostro de Kunai.
—Entonces siempre te haré feliz. ¡Puedo lograrlo! ¿Eh?—
Tan acostumbrada está a cómo Kunai reacciona a sus promesas que ya se inventó algo más.
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inocencia perdida volviese poco a poco, siendo atraída por la mirada ajena.*
Esto es muy raro... pero creo que me gusta sentirme así.
*Confesó en voz baja, ya más tranquila.*
¡Artemiiiis...!
*La podía haber amenazado con buscarle a ella también algún mote, pero sabía que lo iba a apreciar y solo empeoraría el asunto...
Pero no iba a quejarse. Ya, no.
Se quedó acostada de lado, mirando a Artemis con indecible dulzura en la mirada. Era como si su >
que es parte de su teatralidad.
Algo encantador era su determinación a esquivar ahí en el suelo y, por tanta diversión, anda haciendo un desastre de su ropa y peinado.
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Artemis, eso no puede ser. Qué exagerada...
*Se rió al decirlo con un intenso rubor. No le cuadraba que algo así fuera posible... aunque tampoco le parecía muy posible la idea de gustarle a alguien, para empezar.
Cuando comenzó con los motes, fue como si algo se apoderase >
Pero eso solo hizo que se diera cuenta de un detalle. Artemis giró su rostro, sonriendo con malicia y gusto tremendo, fija en Kunai.
—También puedo decirte amor, preciosa, bella, hermosa, cosita, bonita- —
Si no la detiene, va a seguir diciendo más apodos cariñosos.
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*Le mantuvo la mirada esos breves segundos, conteniendo la respiración. Sí, la quería, y se aferraba a la idea de quererla más en el futuro.
Había demostrado que valía la pena intentarlo.
Volvió a reaccionar cuando Artemis habló, ya a su lado y dándole la mano. Tras unos >
dedos, la envuelve mientras admira las estrellas junto a su novia.
—También te amo, Nai.—
Vuelve a decirlo, y ganas no le faltan de querer escucharlo otra vez de ella. Se está regocijando ahí de solo escuchar la voz de Kunai diciéndolo en su mente.
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que le dedicó Artemis eran la prueba irrefutable.
Cuando selló la distancia con sus labios, Kunai se vino arriba y sujetó las mejillas ajenas con necesidad, casi clavando sus pulgares en estas, como si se las fueran a arrebatar.
Era su primer beso: torpe, deseaperado...*
*Kunai no sabe hasta qué punto lo que ha dicho está bien dicho. Ha hablado desde las entrañas, solo mirando a la otra como si fuera la única luz que había en su vida.
Y, realmente... así era. La única que se había preocupado, alguien con tanta luz propia que había decidido >
Y no dejará que responda. Solo rompió la distancia restante entre sus labios.
Le da un profundo y amoroso beso, cerrando los ojos y dejando caer su cuerpo sobre el de ella para abrazarla.
Se siente tan, tan feliz.
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compartirla con ella, y había tenido una suerte que ni se la creía.
Una lágrima resbaló por su mejilla, ya despejada de pelo. A su alrededor, esos cabellos parecían formar una suerte de halo azulado.
Sí. La amaba. No lo creía, lo hacía, y ya está.
Y todas esas palabras >
entre esas lágrimas que cayeron por su rostro como una lluvia que limpiaba todos sus males *
...Creo que te amo.
*Le salió solo, ojos muy abiertos. No había filtro ninguno ahora.*
¡ARTEM...!
*No le da tiempo a pronunciar el nombre ajeno, porque ambas salen rodando por una pequeña colina de aquel frondoso bosque. Mientras Artemis intenta protegerla de los golpes, ella hace justamente lo mismo, intentando que sus brazos frenen los peores impactos.
Al fin >
Entre tanta tristeza y molestia, eso le hace reír. Tener que resaltar algo tan obvio se le hacía divertido.
Se queda ahí, riendo mientras sigue llorando. No puede hacer nada más que esperar.
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Era como si la luz de la misma luna se reflejase sobre ella.
No era capaz de articular palabra. Aún estaba asimilando lo que estaba pasando. La quería. A ella. A Kunai. A la Samurott maldita.
Y solo se le ocurrió una respuesta. Entre los gritos desesperados de Artemis, >
plan.*
¡No quiero hacerte daño! ¡Y no sé qué siento, pero no quiero hacerte las cosas más difíciles! ¡Por favor, Artemis... no compartas mi dolor! ¡Es demasiado!
*Y cómo odiaba verla llorar por su culpa... necesitaba _algo_, y no sabía el qué.*
*Aquello no estaba bien. Nononononono. No podía estar pasando.
Apenas escuchaba lo que le decía Artemis, porque solo estaba pensando en que aquello estaba mal. ¡No estaba segura de qué sentía, y venía Artemis como un tanque a atacar!
Incluso retirándole el pelo de la cara, >
No solo le toma de las manos, se aferra con fuerza a ella. Cualquier cosa para hacerle saber que estaría allí en las buenas y en las malas, lo hará.
—Para mí eres la mejor ¡TE QUITARÉ TODAS LAS DUDAS QUE TENGAS Y LAS QUE TENDRÁS! Solo... dame la oportunidad.—
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pensaba que eso no se lo merecía.
Hizo un gesto un poco brusco para que le soltase las manos, y se quedó con los puños cerrados y en silencio unos segundos.*
Yo... lo siento. No puedo. ¡No puedo!
*Exclamó, empezando a retroceder. Iba a salir corriendo, o ese era su >