🚨🗣️Nuevo: Thierry Henry reacciona a las conferencias de prensa de Brasil, Marruecos y Países Bajos, donde se informa que no se permitieron preguntas en español para Hakimi, Vinícius Jr. y Frenkie de Jong:
“He cubierto Mundiales durante años, y esta situación no tiene absolutamente ningún sentido para mí. ¿Me estás diciendo que un Mundial coanfitrión por México puede impedir que los periodistas hagan preguntas en español? Eso es como organizar una carrera de Fórmula 1 y prohibir que los autos usen sus motores.
Lo vimos con Hakimi. Lo vimos con Vinícius. Ahora estamos escuchando historias similares que involucran a Frenkie de Jong. Los jugadores entendieron las preguntas. Los periodistas hablaban uno de los idiomas más hablados del planeta. Sin embargo, de alguna manera el idioma se convirtió en el problema.
Gianni Infantino habla de inclusión, diversidad y llevar el fútbol a todos. Bien. Entonces expliquen esta contradicción. ¿Cómo puede la FIFA celebrar la diversidad en cada video promocional y luego crear titulares porque a los periodistas españoles les están diciendo que cambien de idioma en un torneo organizado por México?
El español no es algún dialecto oscuro hablado por un puñado de personas. Es el idioma de cientos de millones en las Américas y más allá. Si un periodista de México, España, Argentina, Colombia o cualquier otro lugar hace una pregunta en español y el jugador la entiende, ¿por qué el fútbol está creando barreras donde no existían ninguna?
La ironía es increíble. La FIFA sigue diciéndonos que el fútbol pertenece a todos, pero esta controversia tiene a muchos fans preguntándose si algunas voces son más bienvenidas que otras.
Tal vez haya una explicación logística. Tal vez sea un problema de traducción. Pero la percepción importa. Y en este momento la percepción es terrible.
Porque lo que los fans están viendo es simple: un Mundial organizado en parte por una nación de habla hispana, jugadores que entienden el español, periodistas que hablan español, y funcionarios diciéndoles que no lo usen.
Si eso es progreso, alguien necesita explicarlo mejor. Porque desde fuera, parece que el organismo rector del fútbol se está tropezando con su propio mensaje.”
“La FIFA quería una celebración de la diversidad. En cambio, le han entregado a internet una controversia que no dejará de ser discutida.”
“Abrazo, Leire”; “gracias, Leire”; “Leire, cierto, corregido; por eso lo he vuelto a retuitear”; “Leire, ya me contaréis”.
Pero resulta que ahora, ningún contertulio de TVE, conocía -de nada- a Leire Díez.
Ninguno, “esa señora de la que Vd. que me habla”, les falta decir.
Estos son Juan Sánchez Yepes y Rubén Villalba Carnerero.
Dos guardias civiles que, presuntamente, se habrían vendido y ayudado al PSOE a perpetrar su corrupción.
Yepes habría aportado a Leire Díez y su entorno información sensible sobre la estructura, los métodos de trabajo y las dinámicas internas de la unidad dirigida por Antonio Balas.
Es decir: datos clave sobre la sección que elaboraba los informes que estaban acorralando al entorno del Gobierno.
Y no lo habría hecho gratis.
Asuntos Internos le atribuye 973.677,72 euros en cobros irregulares entre efectivo, prebendas, criptomonedas y operaciones simuladas.
Villalba, por su parte, habría sido el soporte logístico de la trama de Koldo y Aldama: móviles, SIM prepago, barridos de micros y comunicaciones seguras.
Tampoco lo habría hecho gratis.
La investigación sostiene que habría cobrado 88.119 euros de la red, además de acumular 145.049 euros en depósitos sospechosos.
Es una vergüenza que dos hombres que juraron servirnos se hayan vendido de una forma tan vil.
Traicionaron el uniforme, traicionaron a sus compañeros y traicionaron a España, y ni siquiera la cárcel les podrá redimir del eterno deshonor que les perseguirá por siempre.
Este es Santiago Pedraz, el juez que ha iniciado una investigación contra dirigentes del PSOE por una presunta trama para desarticular causas judiciales contra el partido.
Es el mismo juez que abrió juicio oral contra Alfredo Prada, exvicepresidente de la CAM con el PP, en el caso Campus de la Justicia.
Prada acabó condenado a siete años de cárcel por prevaricación y malversación.
No hay ningún golpe de Estado judicial, sólo jueces que persiguen la corrupción caiga quien caiga.
De hecho, único lawfare que existe es el que el PSOE quería aplicar a los policías, fiscales y jueces que investigaban su corrupción.
@updatecharts Era la cantante más completa y mejor voz de su generación. Desafortunadamente desde hace un par de discos cambió su estilo vocal y ya sólo canta en susurros. Una pena que ya no saque el vozarrón espectacular que tiene
Interesante ejercicio de contorsonismo entre los socios que apoyan al Gobierno, desde que saltara la noticia de la investigación de Zapatero hasta la publicación del escrito del juez. Se demuestra hasta qué punto hoy algunos viven de relatos, y les trae sin cuidado el fondo de nada de lo que pueda ocurrir o haber ocurrido presuntamente en este país, a no ser que les interese sostener otra cosa para exaltar a sus nichos de votos. Y mientras tanto, a llamar ultraderechista a todo aquel que discrepe de sus posicionamientos. Esta es también la democracia que nos queda, pero la hemeroteca no se borra.
Con los indicios de corrupción de Zapatero, la fachosfera volvió a acertar. Lo mismo pasó con Koldo, Ábalos y Cerdán. Ya es mala suerte que al periodismo fetén se le escapen todos los casos de corrupción de la izquierda mientras el pseudoperiodismo no deja de destaparlos
Esta es Elena Lorente, la fiscal que ha iniciado el proceso judicial contra Zapatero.
Fue la misma fiscal que consiguió que se condenara a Rodrigo Rato a cinco años de cárcel por fraude fiscal, blanqueo y corrupción entre particulares.
Tiene más de treinta años de experiencia, no se le conoce adscripción partidista alguna y cuenta con una amplísima trayectoria en Anticorrupción.
No es lawfare, no es fango, no es una conspiración de la ultraderecha.
Es una causa judicial sólida y muy bien planteada que se llevará por delante al guía espiritual de la izquierda española.
España no tiene un problema de fertilidad. Tiene un problema de calendario.
En las clínicas de fertilidad que conozco bien, dentro y fuera de España, lo que veo todos los meses es lo mismo. La paciente española típica llega con 38, 39, 40 años. Llega tarde porque alquilar costó la mitad del sueldo, porque encadenó contratos temporales hasta los 35, porque su pareja también, porque pedir una hipoteca con 32 era ciencia ficción y porque nadie en España la felicitó nunca por querer ser madre joven.
Cuando llega, la biología ya ha decidido buena parte de la conversación. La reserva ovárica a los 40 no es la de los 30. Ningún protocolo, ninguna IA, ninguna donante, ningún congelado mágico revierte del todo lo que el reloj ya cobró. La medicina de la reproducción puede mucho, pero no puede devolverle a una mujer la década que el sistema le cobró en alquiler, en interinidad y en burocracia.
Por eso me parece deshonesto el debate público español sobre natalidad. Se habla de cheques bebé de 100 euros, de permisos parentales, de campañas. No se habla de lo único que mueve la aguja: que una pareja de 28 o 30 años pueda permitirse vivir, trabajar de forma estable y tener hijos sin pedir permiso al Estado para cada paso.
La tasa de fecundidad española está en torno a 1,1 hijos por mujer. Edad media al primer hijo, por encima de 32, la más alta de Europa junto con Italia. Eso no es un problema cultural. Es la consecuencia matemática de un país que ha hecho que tener hijos a tiempo sea un lujo.
La fertilidad asistida puede ayudar a muchas familias, y lo hace. Pero no es una política demográfica. Es un parche carísimo para un problema que se debería resolver veinte años antes, en el mercado laboral y en el de vivienda.
.@gabrielrufian jamás ha respondido ni a uno de mis tuits o artículos explicando por qué sus políticas sobre vivienda están siendo muy perjudiciales para la gente humilde en España. En cambio, hoy retuitea supuestas críticas a mi libro, por tener de prologuista a otro ciudadano que no se dedica a la política, con independencia de cual sea su trabajo. Jamás usaré esos métodos porque yo tengo argumentos para defender mis tesis. Es el periodismo en el que creo, el de datos y razonamientos. Mi respuesta es esta, Gabriel. Encantada de debatirlo cuando quieras, desde el respeto. Ahora dime si hay un solo dato falso. O quizás esto solo va del quién, no del qué.