Mira, te explico. Uno puede querer mucho a una persona, pero si esa persona empieza a fallarte, a ignorarte o a hacer cosas que te duelen y no cambia, se empieza a perder el interés y no importa qué tan fuerte sea la atracción; con los fallos y la desconfianza cualquiera cambia.
No os enteráis de que la gente no está para cuando a vosotros os de la puta gana de volver. La gente tiene un tope, y cuando tú cruzas la línea de ser gilipollas, lo más suave que van a hacer con vosotros es mandaros a tomar por culo. Qué tenéis una cara dura que telita.