hay personas que nunca van a saber cuánto las quise, cuánto las extrañé, las lloré, las soñé, las necesité, las esperé y cuánto amor y vida me costó dejarlas ir.
Qué loco cómo los domingos tienen ese poder de hacerte sentir nostalgia de la nada, de recordarte cosas que creías olvidadas, y de mezclarte tantos pensamientos en la cabeza. Pero en fin, es solo domingo.