El futbolero está en su casa, masticando bronca, llorando, tratando de retomar fuerzas para encarar uno de los lunes más duros de su vida. Acá están los que ven futbol cada cuatro años y mucho no entienden, a veces me gustaría ser uno de ellos.
Disculpen si mancho sus guantes blancos, pero a mí la reacción de Paredes al final del partido me pareció absolutamente hermosa. Por un montón de razones que tal vez no entiendan dado que aprendieron a patear en un balcón.
Lo de estos dos tangueros, MAMÁ. Lo que se dice GUAPEZA para jugar al balompié.
Pícaros. Atrevidos. Birmingham y Londres corrieron al ritmo de San Justo y San Martín.
Fenómenos de época.
Después hablamos de como el MEGA CRACK de LEANDRO PAREDES borró por completo al cagón de Jude Bellingham.
Le hizo tener miedo de tocar la pelota, no lo dejaba participar y le comió la cabeza.
El inglés es un CAGÓN de época. Arrugó en una semifinal del mundo.
Esto es para todos esos pibes que hoy no pueden gritar. Esto también es para esos pibes, mi viejo incluido, que luchan día a día con el dolor que dejó Malvinas.
No era un simple partido de fútbol.
Gracias, jugadores. Gracias, cuerpo técnico.
Eternos.