No le expliques nada, no mandes ese mensaje de 30 párrafos hablando de tus sentimientos. Si ya le explicaste lo que te duele y lo sigue haciendo, no le importas. Protege tus sentimientos y sigue tu vida.
Cuando llegas a tu casa, entras a tu habitación y se te ponen los ojos llorosos porque tienes tantas cosas en la cabeza que no sabes cómo gestionarlas y ya ni sabes qué hacer con tu vida. Es horrible sentirse así.
De Cazzu aprendí que si encuentras a un vato en la miseria y en el maldito hoyo, mejor ahí déjalo que se pudra. Porque levantarlo y ayudarlo solo hará que jamás te lo agradezca.
Que te proponga conocerse,
entusiasma. Que te escriba desde otra parte del mundo, porque te recordó, enamora. Pero que siga aquí acariciando tu espalda, es todo.
Ero y Leandro de Georges Diebolt esculpida en mármol, captura el amor trágico de Ero, una sacerdotisa de Afrodita, y Leandro, un joven que la visitaba nadando cada noche hasta que una tormenta lo venció. Una obra que inmortaliza la pasión y la tragedia del mito griego.