Petro pasó años diciendo que las tasas altas eran un sabotaje a su Gobierno, que el Banco favorecía a los ricos, castigaba a los pobres y que su Junta estaba al servicio de la derecha.
Llegó Abelardo y el mismo Banco volvió a subir las tasas. Y hoy hasta el ministro de Hacienda de Abelardo votó A FAVOR del aumento.
Al final no había sabotaje, ni conspiración, ni persecución contra Petro. Había un Banco de la República independiente haciendo su trabajo sin importar quién estuviera en la Casa de Nariño.
Se cayó solita una de sus narrativas favoritas.
No, Petro. El FMI no dijo eso.
Dijo que Colombia tiene una economía resiliente, instituciones sólidas, un Banco de la República independiente y un sistema financiero fuerte. Es decir, que el país es sólido a pesar del hueco fiscal que dejó su gobierno.
Y acto seguido pidió restablecer la disciplina fiscal, corregir los desequilibrios, recuperar la confianza inversionista y reducir los costos de financiación.
De hecho, el FMI ya advertía EN SU GOBIERNO sobre el aumento del déficit y la deuda y su efecto sobre el costo de endeudarnos.
Petro dejó el incendio y ahora cita al bombero para decir que la casa está bien construida.
Puede tener en cuenta, tal vez:
1. La UNGRD: confesiones, condenas, sobrecostos y un expediente que terminó poniendo bajo la lupa cerca de $1,2 billones.
2. Sus exministros Ricardo Bonilla y Luis Fernando Velasco, acusados por la Fiscalía por un entramado que habría destinado más de $612.000 millones en contratos y proyectos para conseguir apoyos en el Congreso.
3. Las más de 100 investigaciones por presunta corrupción que siguen abiertas por hechos de su gobierno: UNGRD, SAE, ANT, MinIgualdad y otras entidades.
4. Los $4,4 billones del FOMAG que hoy investiga la Procuraduría por pagos que presuntamente se hicieron sin los respectivos soportes ni cadena presupuestal.
5. Nicolás Petro, su hijo, procesado por lavado de activos y enriquecimiento ilícito y con pliego de cargos de la Procuraduría por presunto incremento patrimonial injustificado.
6. Ricardo Roa, gerente de su campaña presidencial y después presidente de Ecopetrol, acusado por la Fiscalía por presunta violación de topes electorales.
7. Verónica Alcocer, respecto de quien la Fiscalía abrió una investigación preliminar en agosto por señalamientos sobre presunto manejo irregular de efectivo y direccionamiento de contratos.
8. Laura Sarabia, una de sus funcionarias más cercanas, también terminó vinculada a investigaciones de la Fiscalía, incluido el episodio del polígrafo a Marelbys Meza.
Saludo,
Qué descaro. Dejaron crecer el déficit y la deuda, y ahora presentan la factura como una conspiración del FMI. El propio MFMP de Petro proyectaba la deuda agregada pasando de 67,9% del PIB en 2024 a 71% en 2026.
Y la receta es otra tributaria, después de dejar a Colombia con un impuesto corporativo del 35%, uno de los más altos entre las 146 jurisdicciones que mide la OCDE.
Lo mejor: ahora el FMI es “entregarse”, pero en 2024 el mismo gobierno Petro renovó con el Fondo una línea de crédito por USD 8.100 millones.
Endeudaron, encarecieron financiar al Estado y ahora descubrieron que pagar la cuenta es neoliberalismo.
Uno esperaría que una senadora tuviera algo más que aportar al debate público que llamar “ilegítimo” al Presidente y burlarse de si es suficientemente “machito” para defenderse solo. Pero cada intervención suya parece una nueva oportunidad para supurar resentimiento. Qué pobreza: una curul en el Senado, una audiencia nacional y nada mejor que ofrecer que hostilidad.
No, porque ya no se usan para hablar estupideces. Se habla de cifras, políticas públicas, problemas y soluciones.
No para contarnos qué tan bueno es el presidente en la cama, hablar del clítoris de las mujeres, explicarle al país que por ser de cierta raza nadie puede decirle qué hacer, presentar como ejemplo de juventud a alguien que falsificó sus títulos, regañar periodistas, insultar opositores, pelear con empresarios, humillar funcionarios en vivo, echar ministros por televisión o dedicarle minutos de cadena nacional a responder trinos.
Después de cuatro años viendo al presidente convertir la televisión nacional en terapia personal, pelea de Twitter y clase improvisada de cualquier cosa que se le ocurriera ese día, resulta bastante cómico indignarse porque ahora una alocución tenga cifras, anuncios y asuntos de gobierno.
En general, espacios bastante mejor utilizados.
Curiosa la “elegancia moral” de Daniel Coronell. En un país donde durante años los criminales aprendieron a hablar el idioma de la negociación, los beneficios y las garantías, su indignación de hoy no la provoca el prontuario de alias Araña, ni que siguiera narcotraficando mientras participaba en diálogos de paz, sino que el Presidente lo haya llamado “alimaña” antes de extraditarlo.
Y sí, alimaña. Tercera acepción de la RAE: persona mala, despreciable, de bajos sentimientos.
Coronell tiene una curiosa facilidad para encontrar valor periodístico en la palabra de narcotraficantes, paramilitares, guerrilleros y estafadores cuando tienen algo que contar sobre sus adversarios. David Murcia Guzmán es apenas el ejemplo más reciente: lo entrevistó en prisión para lanzar gravísimas acusaciones contra De la Espriella y, ahora que Murcia se retractó, Coronell dedica esfuerzos a explicar por qué debemos creerle al Murcia de febrero y desconfiar del Murcia de septiembre.
Alias Araña fue capturado cuando participaba en los diálogos de paz, Estados Unidos lo requería por narcotráfico y la Corte Suprema avaló su extradición. Esa debería ser una parte bastante importante de la historia.
Los delincuentes tienen derechos. Por supuesto. El Estado debe respetarlos. Pero también resulta legítimo discutir hasta qué punto convertimos la consideración por el victimario en el centro permanente del relato y dejamos a sus víctimas convertidas en una nota al pie.
Después de tantos años viendo al Estado pedir permiso, negociar y ofrecer beneficios para que algunos de los peores criminales dejaran de delinquir, también existe un mensaje institucional en que la fuerza legítima vuelva a sentirse del lado de quien cumple la ley.
Coronell puede escandalizarse por la palabra. Muchos colombianos seguramente preferirán discutir algo bastante más importante: por qué llegamos al punto en que produce más controversia llamar alimaña a un cabecilla criminal que todo lo que tuvo que hacer para ganarse el prontuario.
Curiosa la “elegancia moral” de Daniel Coronell. En un país donde durante años los criminales aprendieron a hablar el idioma de la negociación, los beneficios y las garantías, su indignación de hoy no la provoca el prontuario de alias Araña, ni que siguiera narcotraficando mientras participaba en diálogos de paz, sino que el Presidente lo haya llamado “alimaña” antes de extraditarlo.
Y sí, alimaña. Tercera acepción de la RAE: persona mala, despreciable, de bajos sentimientos.
Coronell tiene una curiosa facilidad para encontrar valor periodístico en la palabra de narcotraficantes, paramilitares, guerrilleros y estafadores cuando tienen algo que contar sobre sus adversarios. David Murcia Guzmán es apenas el ejemplo más reciente: lo entrevistó en prisión para lanzar gravísimas acusaciones contra @ABDELAESPRIELLA y, ahora que Murcia se retractó, Coronell dedica esfuerzos a explicar por qué debemos creerle al Murcia de febrero y desconfiar del Murcia de septiembre.
Alias Araña fue capturado cuando participaba en los diálogos de paz, Estados Unidos lo requería por narcotráfico y la Corte Suprema avaló su extradición. Esa debería ser una parte bastante importante de la historia.
Los delincuentes tienen derechos. Por supuesto. El Estado debe respetarlos. Pero también resulta legítimo discutir hasta qué punto convertimos la consideración por el victimario en el centro permanente del relato y dejamos a sus víctimas convertidas en una nota al pie.
Después de tantos años viendo al Estado pedir permiso, negociar y ofrecer beneficios para que algunos de los peores criminales dejaran de delinquir, también existe un mensaje institucional en que la fuerza legítima vuelva a sentirse del lado de quien cumple la ley.
Qué curioso… Murcia era perfectamente creíble cuando Coronell decidió sentarlo frente a un micrófono a acusar a Abelardo en plena campaña. Ahora se retracta y resulta que fue presionado… prueba de eso? ninguna.
Y hay un detallito que convenientemente se les pierde. Abelardo había querellado a Murcia por injuria y calumnia por esas mismas acusaciones. Murcia tenía que responder ante la Fiscalía por lo que había dicho. De eso casi ni hablan… dicho de otro modo, le pidieron probar sus afirmaciones por la vía judicial y no pudo…
Coronell sabía desde febrero quién era David Murcia, conocía su prontuario y sabía perfectamente que podía tener intereses. Igual le abrió el micrófono y sus acusaciones terminaron por todas partes.
Ahora descubrieron que Murcia puede mentir, tener intereses y acomodar su versión según le convenga...
Y se intenta llamar a esto rigurosidad y veracidad periodística… el chiste se cuenta solo.
Petro, usted tuvo cuatro años para darle agua potable a Santa Marta. Cuatro. La desalinizadora no se construyó, no entró en operación y la factibilidad todavía estaba “en desarrollo” según su propio MinVivienda.
Ahora resulta que la solución era facilísima, baratísima, el dinero estaba, el terreno estaba y hasta la física estaba resuelta. Qué lástima que semejante revelación haya llegado justo después de entregar la Presidencia.
Si todo estaba tan claro, la pregunta es bastante sencilla: qué le impidió hacerlo a usted?
…y para quienes ahora descubrieron que David Murcia puede ser un “oportunista” porque retractarse podría favorecer su situación, hay un pequeño detalle que Coronell y varios medios convenientemente pasan por alto: De la Espriella ya lo había querellado por injuria y calumnia por esas mismas acusaciones.
Murcia estaba respondiendo jurídicamente por lo que dijo. Es un dato bastante relevante para entender por qué termina retractándose ante la Fiscalía. Sorprende que entre tantas columnas, análisis, “coincidencias portentosas” y teorías sobre las verdaderas razones de Murcia, ese pequeño detalle apenas merezca atención.
El problema con Coronell viene de antes. Tiene una curiosa facilidad para abrirle el micrófono a delincuentes con prontuarios monumentales cuando llegan cargados de acusaciones explosivas. Murcia habló y hubo entrevista, titulares y repercusión nacional. Se retractó y comenzó una auténtica autopsia de su credibilidad.
Ahora resulta indispensable preguntarse qué gana Murcia, qué intereses tiene, quién pudo influirlo y por qué deberíamos desconfiar de su palabra.
Excelentes preguntas. Habría sido maravilloso hacerlas también en febrero.
Primero abren micrófonos y titulares a un delincuente condenado para lanzar acusaciones gravísimas. El rigor para comprobarlas parece quedar para después.
Cuando Murcia se retracta, aparecen las “pruebas” de que su retractación sería falsa: coincidencias temporales, inferencias, hechos circunstanciales y hasta la tesis de que haber pedido ser gestor de paz en 2023 desmiente que posteriormente alguien pudiera haberle ofrecido aquello que llevaba años buscando.
Al delincuente se le presta el micrófono cuando tiene una historia explosiva que contar; si después cambia su versión, comienza el esfuerzo por explicar por qué ahora no hay que creerle.
Para quienes ahora descubrieron que David Murcia puede ser un “oportunista” porque retractarse podría favorecer su situación, hay un pequeño detalle que @DCoronell y varios medios convenientemente pasan por alto… @AbelardoPTE ya lo había querellado por injuria y calumnia por esas mismas acusaciones.
Murcia estaba respondiendo jurídicamente por lo que dijo. Es un dato bastante relevante para entender por qué termina retractándose ante la Fiscalía. Sorprende que entre tantas columnas, análisis, “coincidencias portentosas” y teorías sobre las verdaderas razones de Murcia, ese pequeño detalle apenas merezca atención.
El problema con Coronell viene de antes. Tiene una curiosa facilidad para abrirle el micrófono a delincuentes con prontuarios monumentales cuando llegan cargados de acusaciones explosivas. Murcia habló y hubo entrevista, titulares y repercusión nacional. Se retractó y comenzó una auténtica autopsia de su credibilidad.
Ahora resulta indispensable preguntarse qué gana Murcia, qué intereses tiene, quién pudo influirlo y por qué deberíamos desconfiar de su palabra.
Excelentes preguntas. Habría sido maravilloso hacerlas también en febrero.
Para quienes ahora descubrieron que David Murcia puede ser un “oportunista” porque retractarse podría favorecer su situación, hay un pequeño detalle que @DCoronell y varios medios convenientemente pasan por alto… @AbelardoPTE ya lo había querellado por injuria y calumnia por esas mismas acusaciones.
Murcia estaba respondiendo jurídicamente por lo que dijo. Es un dato bastante relevante para entender por qué termina retractándose ante la Fiscalía. Sorprende que entre tantas columnas, análisis, “coincidencias portentosas” y teorías sobre las verdaderas razones de Murcia, ese pequeño detalle apenas merezca atención.
El problema con Coronell viene de antes. Tiene una curiosa facilidad para abrirle el micrófono a delincuentes con prontuarios monumentales cuando llegan cargados de acusaciones explosivas. Murcia habló y hubo entrevista, titulares y repercusión nacional. Se retractó y comenzó una auténtica autopsia de su credibilidad.
Ahora resulta indispensable preguntarse qué gana Murcia, qué intereses tiene, quién pudo influirlo y por qué deberíamos desconfiar de su palabra.
Excelentes preguntas. Habría sido maravilloso hacerlas también en febrero.
Para quienes ahora descubrieron que David Murcia puede ser un “oportunista” porque retractarse podría favorecer su situación, hay un pequeño detalle que @DCoronell y varios medios convenientemente pasan por alto… @AbelardoPTE ya lo había querellado por injuria y calumnia por esas mismas acusaciones.
Murcia estaba respondiendo jurídicamente por lo que dijo. Es un dato bastante relevante para entender por qué termina retractándose ante la Fiscalía. Sorprende que entre tantas columnas, análisis, “coincidencias portentosas” y teorías sobre las verdaderas razones de Murcia, ese pequeño detalle apenas merezca atención.
El problema con Coronell viene de antes. Tiene una curiosa facilidad para abrirle el micrófono a delincuentes con prontuarios monumentales cuando llegan cargados de acusaciones explosivas. Murcia habló y hubo entrevista, titulares y repercusión nacional. Se retractó y comenzó una auténtica autopsia de su credibilidad.
Ahora resulta indispensable preguntarse qué gana Murcia, qué intereses tiene, quién pudo influirlo y por qué deberíamos desconfiar de su palabra.
Excelentes preguntas. Habría sido maravilloso hacerlas también en febrero.
Primero abren micrófonos y titulares a un delincuente condenado para lanzar acusaciones gravísimas. El rigor para comprobarlas parece quedar para después.
Cuando Murcia se retracta, aparecen las “pruebas” de que su retractación sería falsa: coincidencias temporales, inferencias, hechos circunstanciales y hasta la peregrina tesis de que haber pedido ser gestor de paz en 2023 desmiente que posteriormente alguien pudiera haberle ofrecido aquello que llevaba años buscando.
Al delincuente se le presta el micrófono cuando tiene una historia explosiva que contar; si después cambia su versión, comienza el esfuerzo por explicar por qué ahora no hay que creerle.