HACE 40 AÑOS, EL ESTADO ESPAÑOL DECIDIÓ TRANSFORMAR SEVILLA
En apenas unos años se construyeron siete nuevos puentes sobre el Guadalquivir, se levantó un nuevo aeropuerto, se modernizó el puerto, llegó la alta velocidad ferroviaria, se ejecutaron nuevas rondas de circunvalación y se desarrollaron infraestructuras que cambiaron para siempre la ciudad y su área metropolitana.
Aquella generación entendió que Sevilla era una pieza estratégica para el sur de España y actuó en consecuencia.
Las imágenes que acompañan este vídeo muestran aquella ciudad en plena transformación. Una Sevilla que crecía, avanzaba y se preparaba para afrontar el futuro.
Cuarenta años después, la pregunta es inevitable.
¿Dónde está hoy aquella ambición?
Porque Sevilla continúa creciendo. Recibe millones de visitantes, aumenta su área metropolitana, amplía su actividad económica y consolida su posición como una de las grandes capitales del sur de Europa. Sin embargo, mientras otras ciudades siguen recibiendo inversiones estratégicas y proyectos de Estado, Sevilla acumula retrasos, promesas incumplidas y decisiones aplazadas.
La ciudad necesita nuevas infraestructuras ferroviarias, mejores conexiones aeroportuarias, una modernización profunda de sus accesos, una apuesta decidida por su puerto y una planificación metropolitana capaz de responder a los desafíos de las próximas décadas.
Y lo que necesita, sobre todo, es que las administraciones vuelvan a considerarla una prioridad. Porque no es razonable que una de las principales áreas metropolitanas de España siga esperando inversiones que llevan años anunciándose sin materializarse.
No se trata de nostalgia.
Se trata de exigir el mismo compromiso que hizo posible la transformación de Sevilla hace cuarenta años.
Las infraestructuras que hoy utilizamos fueron el resultado de una visión de futuro. La prosperidad de las próximas generaciones dependerá de que exista una nueva visión semejante.
Hace cuarenta años se construyó la Sevilla moderna.
Ha llegado el momento de reclamar y construir la Sevilla de los próximos cuarenta años.
Juan Lebrón
Perdón, pero este es el mejor vídeo musical de 2025 y ha sido emitido el último día.
Un plano secuencia maravilloso. Leiva cantando en homenaje a Robe. Dirección de Fernando León de Aranoa. Ese micrófono vacío.
❤️
Voy a contaros, con el corazón en el puño aún, una historia que tiene que ver con este sobre sin abrir y mi gran ídolo y referente Carlos Pacheco.
@Cpachecoficial
Chavales, si lo pasáis muy bien sin móvil y hablando con la gente que os rodea, no hace falta que se caiga el mundo, lo podéis hacer diariamente!! Es más, lo podéis hacer sin grabaros y todo!!
Dadas sus múltiples transgresiones, la más grave de ellas su renuncia a acatar el resultado electoral de 2020 y su visible intención de rechazar también, si pierde, el de 2024, ¿cómo es posible que Donald Trump pueda volver a ganar las elecciones?
Si bien el respaldo a Trump (que nunca ha llegado al 50%) empezó siendo fundamentalmente emocional en 2016, creo que ahora han ganado peso los motivos pragmáticos. Así lo justificaría el empeoramiento, durante el mandato de Joe Biden, de tres apartados prioritarios: la economía, la inmigración y, a cierta distancia, la política exterior.
(Nota: lo que va a continuación no es mi opinión, sino un intento de transmitir, someramente, cómo ven las cosas quienes votarán a Trump el 5 de noviembre).
*La economía*
Sí, la economía de EEUU sigue en buena forma: el PIB crece por encima de la media de la OSCE, el paro sigue muy bajo, se crean muchas empresas, el consumo es saludable y la inflación lleva ya un tiempo bajo control... Pero la subida de precios entre 2022 y 2023 fue devastadora. Y es algo que padecen diariamente los estadounidenses, al ir al supermercado, al salir a cenar, al pagar el alquiler.
El encarecimiento de la vida está en la mente y en la boca de todos, eso es así. Lo dicen las encuestas y lo dicen las conversaciones a pie de calle.
Uno puede alegar que la inflación no es toda culpa de Biden, sino del covid y de la reacción al covid, también, de la Administración Trump; que hay inflación en muchos otros países, no sólo en EEUU; y que otros indicadores, más allá de la cesta de la compra, no reflejan subidas tan dramáticas.
Ok. Razones válidas. Pero la realidad es la siguiente: a nadie le importa. Lo que importa es que, con Biden, un cartón de leche cuesta un 25% más que con Trump, la gasolina llegó a subir un 70% y una docena de huevos llegó a cuadruplicar el precio entre 2019 y 2023, amén de muchos otros productos.
Eso es lo que duele y eso es lo que se tiene en mente.
*La inmigración*
Con Donald Trump, los cruces ilegales de la frontera con México rondaron los 400.000 anuales (en 2019 el doble, luego volvió a bajar). Con Joe Biden ese número llegó a superar los 2,2 millones anuales en 2022. Casi seis veces más.
Y es un impacto que no sólo se nota en los estados fronterizos, pues esta cantidad de personas (10 millones estimados durante el mandato demócrata) es tan grande que la huella se nota también en ciudades lejanas, como Nueva York, Chicago o Boston (gracias en parte a los envíos en autobuses fletados por gobernadores republicanos).
Como consecuencia, el apetito popular por imponer mayores restricciones al cruce ilegal de personas ha crecido. Y este apetito, hablando muy en general, se alinea más con las prioridades de Trump que con las de los demócratas.
*La política exterior*
Puede ser injusto culpar a Joe Biden, como hacen los trumpistas, de la invasión rusa de Ucrania y del creciente conflicto regional en Oriente Medio. Al fin y al cabo, los designios imperialistas rusos hacia Ucrania tienen cientos de años de historia, y bien se podría encasquetar a Trump parte de la responsabilidad del polvorín en torno a Israel. Fueron sus Acuerdos de Abraham, continuados después por Biden, los que ningunearon los intereses palestinos y quizás contribuyeron a inflamar las tensiones.
Pero, la realidad, de nuevo, es esta: who cares. La percepción general es que, con Donald Trump, estos conflictos estaban fríos o fuera del radar de los votantes; con el visiblemente debilitado Joe Biden, el mundo es un caos.
Se trata de una imagen muy vívida y muy fácil de transmitir a los votantes, y Trump lo hace a diario.
...
Por eso, cuando hablamos continuamente del carácter de Trump, de sus bulos y mentiras, de sus juicios, de sus condenas por abusos sexuales, y demás, es conveniente recordar que, para muchos millones de estadounidenses, todo esto es secundario. Lo que importa son la seguridad y el bolsillo, y poco más.
Los trumpistas cafeteros dicen que estos escándalos son una fabricación de los enemigos de Trump, como serían los juicios de los que es objeto. Los republicanos tibios reconocen estos defectos de carácter de Trump, y hasta los lamentan, pero los ven como un precio a pagar por tener a un gladiador en la Casa Blanca.
En 2011 se estrenó el primer episodio de Black Mirror.
¿Cuántas de sus tecnologías ya son realidad en 2024?
Aquí tienes 10 ejemplos sorprendentes que te harán reflexionar...
Women in Afghanistan are being obliterated—no voice, no face, no existence. The Taliban’s latest decrees are nothing short of barbaric: women banned from singing, reciting poetry, or even speaking aloud in public. Their faces and bodies must hidden from the world.
This isn’t just an Afghanistan tragedy; it is a stain on the global conscience, brought about by our failure to act.
#TDResumen2023 | 2023, Lola Herrera, despide este especial de una manera única: «¡Se acabo!»
En ese momento, la @OCRTVE y @amaraloficial hacen suyo el que ha sido uno de los himnos de este año: el 'Se acabó' de María Jiménez
https://t.co/YYnQ0pHywe
2023 #NobelPeacePrize laureate Narges Mohammadi’s brave struggle has come with tremendous personal costs. The Iranian regime has arrested her 13 times, convicted her five times, and sentenced her to a total of 31 years in prison and 154 lashes. Mohammadi is still in prison.
El @Clubdelas25 ha premiado hoy a grandes mujeres que marcan el camino para todas. Mujeres científicas, políticas, activistas incansables, mujeres iraníes y afganas en lucha. Porque fueron, somos. Porque somos, serán