Tras unos cuantos segundos más de solo llorar, el chico respira profundo y se empieza a calmar un poco, asintiendo con la cabeza ante las palabras dichas.
— Gracias...
El nunca será el motivo de su llanto, le tiene demasiado aprecio para eso, eso si, ese abrazo sirvió como detonante para hacerlo romper en llanto. Se aferra más a su pecho, abrazándose a el con más fuerza mientras no deja de llorar de forma casi desconsolada.