Hay algo tan indescriptible en la quietud, una sensación de miedo latente, un poder que te quita el aliento y una calma misteriosa, como si el tiempo se detuviera en un rincón solitario.
Cada pequeo paso que das, incluso el que parece insignificante, te acerca un poco más a la persona en la que quieres ser. No te apresures, el crecimiento tiene su propio ritmo.