Claro que deberías.
*Le dejó, pero en un momento dado, fue él quien se aventuró a morderle la mejilla.*
Echaba de menos ese... vigor tuyo. Y hoy lo necesito.
Mrrr... ¿quién lo dice? De estar contigo y sentirte conmigo no me arrepentiré jamás.
*Le dejaba hacer, moviendo la cabeza de forma relajada a los lados para darle más libertad de movimiento, y se dedicó a acariciar su pecho.*
*Ahora se había conseguido sentar sobre su regazo, poniéndole una mano en el pecho.*
Esta vez te dejo pasar que me hayas llamado "mono", pero no te acostumbres.
*Le dio una suave lamida a su hocico.*
Quiero pensar que no.
*Mejor se callaba. Había alguna cosa más, pero prefería no poner nervioso a Huma.*
Ah... se te da bien. Voy a tener que dejar que seas tú el que me peine siempre.
Pero hay un par de zarpitas extra que pueden hacerlo por mí.
*Le sacó la lengua, echando el cuello hacia atrás.
Se quedó callado unos instantes antes de responder.*
Sí. A veces tengo más calor del habitual, pero nada que no pueda aguantar un tipo fuego, ya sabes.
Ahora mismo, mejor, porque estás aquí, peinándome... no deja de picarme todo.
*Murmuró, un poco molesto. Al menos, se permitió relajarse ahora que podía.*