Si preguntan por mi, estoy ocupada mirando para adentro, intentando cambiar patrones y haciéndome responsable de mis cagadas. Por su atención, gracias.
El primer enemigo del corazón es la culpabilidad. La culpa es el resultado de haber hecho algo que percibimos como incorrecto. El mensaje de un corazón cargado de culpa es: “¡Yo les debo!”