La que cuida también necesita que la cuiden.
La que da sorpresas también necesita recibirlas.
La que piensa en todo el mundo también necesita que piensen en ella.
Cuando alguien fallece pasan años y creemos que lo hemos superado. Pero entonces llega algo, un olor, un sonido, un lugar, una palabra, y todo estalla. Y entonces eres consciente de que solo nos acostumbramos a esa falta pero nunca aprendemos a vivir sin ella.