Podría pedirte tantas cosas, Dios. Sin embargo, hoy solo te pido que sanes mi corazón, que me des la fortaleza para no rendirme, la sabiduría para sobrellevar los momentos difíciles y la capacidad de disfrutar esta vida que tú escogiste para mí.
Cuando lloro por el estrés, pero se convierte en lloro por mi familia, lloro por mis errores del pasado, lloro por cosas que no puedo controlar, lloro por no saber si estoy haciendo las cosas bien, lloro por cosas que pasan en mi vida.