cómo amo y valoro cuando puedo compartir con alguien una confianza que nos invita a profundizar en temas que no hablamos con casi nadie, y por si fuera poco: nos escuchamos mutuamente como si fuera la primera y última vez que hablamos en la vida. Intensidades que atesoro.
Si alguna vez dejo de hablarte y te borro de mi vida sé consciente de lo difícil que fue para mí porque yo siempre me aferro a lo bueno de las personas y doy muchísimas oportunidades, así que si te saque de mi vida es porque rebasaste mis límites, y yo cuando me voy no vuelvo.
Querido 2024, no te guardo rencor, pero me rompiste el corazón de tantas formas. Fuiste el año que más me marcó, enseñándome lo inesperado de la vida y una fortaleza en mí que ni siquiera conocía.
La persona más comprensiva se cansa de entender. La persona más permisiva se cansa de aguantar. La persona más paciente se cansa de esperar cambios que no llegan. El cansancio le llega a todo el mundo. Y aquí, volver atrás, se convierte en la opción menos viable