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¿Y si la “atención” no fuera algo que el cerebro “usa”… sino un conjunto de procesos que emergen para elegir mejor cómo actuar? Este artículo propone una forma de entender uno de los conceptos más usados en neurociencia.
En clínica hablamos de atención todo el tiempo. Déficit de atención, problemas atencionales, entrenamiento de la atención. Pero pocas veces nos detenemos a preguntarnos qué es realmente.
Este artículo de plantea: la atención no es un “agente” dentro del cerebro que decide qué procesar. No es algo que “actúa sobre” las neuronas. Es, literalmente, un conjunto de procesos cerebrales que permiten seleccionar conductas de manera adaptativa y eficaz.
Esto parece un matiz semántico, pero no lo es.
Cuando decimos “la atención causa X”, corremos el riesgo de ocultar nuestra ignorancia detrás de una palabra cómoda. Es lo que los autores critican como una especie de “homúnculo”: una explicación que en realidad no explica nada.
Desde esta perspectiva, la única forma sólida de estudiar la atención no es asumir dónde está o cómo funciona… sino observar sus efectos en la conducta. Por ejemplo, si una persona detecta mejor un estímulo o discrimina mejor una señal, inferimos que esos procesos atencionales están involucrados.
Esto tiene implicaciones clínicas importantes: muchas veces hablamos de atención sin medir realmente cambios conductuales verificables.
Otro punto que cuestiona el artículo es una de las dicotomías más enseñadas: atención “top-down” (dirigida por objetivos) vs “bottom-up” (dirigida por estímulos). Aunque útil a nivel descriptivo, no refleja cómo funciona el cerebro.
Los estudios muestran que las neuronas implicadas en atención combinan ambos efectos. No hay una separación clara en “sistemas” distintos. Es una red dinámica donde estas propiedades emergen del conjunto, no de módulos aislados.
Esto también interpela cómo enseñamos neurociencia: simplificamos para entender, pero a veces esas simplificaciones nos alejan de la biología real.
El artículo propone además una mirada evolutiva. La atención probablemente no apareció como una función “cognitiva superior”, sino como una extensión de conductas básicas de orientación: acercarse a lo relevante (presa) y evitar lo peligroso (depredador).
Estructuras subcorticales como el colículo superior habrían sido clave en estas funciones desde etapas muy tempranas de la evolución. Posteriormente, se fueron integrando sistemas más complejos que permiten evaluar contexto, aprender asociaciones y ajustar la conducta según la experiencia.
En este sentido, la atención no “genera” la conducta. Prepara el sistema para que, en cada momento, la información relevante esté disponible y la conducta pueda seleccionarse de forma adecuada.
Un detalle particularmente interesante es que los autores sugieren que la atención no evolucionó principalmente para ahorrar recursos internos del cerebro, sino para manejar un recurso externo mucho más crítico: las oportunidades en el entorno, que son limitadas y fugaces.
Esto cambia el foco: no es solo eficiencia cognitiva, es supervivencia.
Para cerrar, utilizan una metáfora muy potente: una máquina de pachinko (parecida a un pinball). En lugar de un “controlador central”, múltiples elementos interactúan dinámicamente, y la conducta emerge de esa interacción, modulada por aprendizaje y contexto.
Limitaciones importantes: el propio artículo reconoce que su enfoque evolutivo es especulativo y no puede reconstruirse directamente a partir de evidencia fósil o genética. Además, muchas de sus propuestas son marcos conceptuales más que modelos empíricos cerrados.
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El duelo es una experiencia universal, pero no todas las personas lo viven de la misma manera. La cultura importa, y mucho. 🕊️
Me da mucha alegría compartir nuestro artículo recién publicado en Palliative & Supportive Care, donde validamos la versión mexicana del PG-13-R 🇲🇽 >>
🌎 La adaptación cultural no es solo traducción: implica considerar el contexto social, emocional y cultural en el que se vive el duelo.
📖 El artículo es open access y puede leerse completo aquí:
🔗 https://t.co/iyeRdVHK74
Este registro en la banqueta lleva más de un mes así. Está súper peligroso y será más peligroso cuando venga temporada de lluvias. Está a esta altura de viaducto Tlalpan, en la colonia san buenaventura. Ojalá puedan hacer algo @TlalpanAl@TlalpanVecinos@locatel_mx
@TELMEXSoluciona@TlalpanAl@TlalpanVecinos@locatel_mx Gracias! Como están trabajando? Foto de 12 de marzo 7:38 am. El registro sigue abierto e igual de peligroso. Pensé que al decir ayer que están trabajando hoy ya estaría tapado.
@TELMEXSoluciona@TlalpanAl@TlalpanVecinos@locatel_mx Viaducto Tlalpan 4781 (antes 946), san Buenaventura. CP 14629. Entre Tezoquipa y Tetipac. Yo no vivo ahí, así que para los otros datos, pueden poner “denuncia anónima”. Gracias. Ojalá si hagan algo para evitar un accidente.