Me van a funar.
Pero enseñar a tu hijo varón a servirse solo y recoger su desorden no es quitarle su masculinidad. Es evitar que sea el parasito emocional de su futura pareja.
Por educación gratuita y autonoma, por una universidad cada día más grande con igualdad de posibilidades. Los lápices siguen escribiendo hoy y siempre.
Tenían la edad en que todavía se supone que una vida está empezando, y sin embargo ya habían comprendido que los derechos son aquello que vuelve habitable una existencia.
— A 50 años de la noche de los lápices, les dejo un collage que hice hace unos años.