“lo manejaste muy bien”. No, no lo hice. Enloquecí, perdí mi chispa, lloré en silencio; me rompí a solas y llevé una sonrisa que mentía mejor que cualquier máscara. No lo manejé, lo sobreviví porque no tenía otra opción
Hay un extraño alivio al saber que todo se acabó. No más esperas, no más suposiciones, no más sobrepensar las cosas. Solo silencio y tranquilidad. Algo doloroso e inquietante al principio, pero luego todo es aceptación y paz.
Pero si la izquierda pide menos horas laborales para tener más tiempo con su familia.
La izquierda ha peleado por más vacaciones para tener más tiempo con su familia.
Pero si la izquierda pide un transporte público más eficaz para tener más tiempo con su familia.
También deberíamos dejar atrás el discurso de que las personas migrantes merecen respeto porque nos recogen las fresas.
Quizás merezcan respeto sólo porque son PERSONAS y no porque hagan el trabajo que los blancos nos negamos a hacer.