Si el precio de haber tenido los huevos de mostrar esta bandera, mojando la oreja a la FIFA, a Trump y a Milei, fue haber perdido la Copa del Mundo, entonces que se metan la Copa en el OGT, porque la gloria es Argentina, y las Malvinas también.
Mas allá de lo que pase hoy, nadie nunca me va a quitar todo lo que viví estos días. El fútbol no es sólo fútbol para ninguno de nosotros, es un escape del dolor. Somos un país cagado a palos y un grupo de pibes nos alegra el alma. Qué fortuna haber nacido en este país.
Es hoy. El día que nadie quería que llegue, finalmente llegó. El último concierto del mejor jugador de todos los tiempos. Pase lo que pase, gracias eternas Leo.
Metimos segunda final del Mundo consecutiva después ganarle a Inglaterra y clima primaveral en invierno. La esquizofrenia en Argentina no solo es deportiva, también es climática