Estaríamos buscando más hamburguesas y chorizos (porque saqueados siempre), dando vuelta las birras para que lleguen frappé, llamando por más espuma y palpitando la última noche de carnaval.
Recuerdo como si fuera ayer la conmoción por el suicidio de Mirko Saric.
Pasan los años y los clubes, los deportistas y las personas seguimos sin darle importancia a la salud mental. Hablar, ayudar, ver, escuchar, contener.
La tristeza vuelve a ser la misma.
Hasta luego, Morro.