Madurar es darse cuenta de que ninguno de nosotros es fácil de acompañar. Todos tenemos heridas, miedos y formas de defendernos. Lo que importa es quién está dispuesto a quedarse, comprender y crecer juntos, y que tú también tengas el deseo de crecer y no solo de ser entendido.
Qué feliz he sido esta noche.
Qué bonito sentir tanto.
Qué regalo la música en directo.
Qué afortunada soy por vivir(lo).
Y cuántas cosas te estás perdiendo.
Cualquier ser humano desea tener relaciones profundas. Lo que pasa es que construirlas requiere incomodidad, conversaciones difíciles, mostrarse vulnerable y trabajar en equipo. Y al ver esta realidad muchas personas prefieren llamar suerte o destino al resultado de elegir reciprocidad sobre intensidad y esfuerzo por encima de un “fluir” que suena bien pero no sirve
una chica en tiktok acaba de decir: “hay heridas que empiezan a cerrar cuando dejás de visitarlas todos los días.” Y creo que muchos necesitan leer eso.