La consistencia es la diferencia entre una chispa y una hoguera. Cualquiera puede tener una buena idea, pero solo el que trabaja en ella día tras día logra crear algo que el tiempo no pueda borrar fácilmente.
La disciplina es la forma más alta de autocuidado que existe. Es obligarte a hacer lo que te beneficia a largo plazo por encima de lo que te apetece ahora. Ámate siendo disciplinado contigo.
La disciplina es el hábito de recordarte a ti mismo qué es lo que realmente quieres, especialmente cuando tienes ganas de hacer lo contrario. No es una restricción, es el proceso de eliminar lo innecesario para dejar espacio a lo extraordinario.
La constancia es la llave que abre puertas que la fuerza bruta nunca pudo mover. Un poco de esfuerzo diario crea una inercia que termina por derribar cualquier muro por más alto que sea.