A veces solo tienes que acostarte en tu cama y mirar el techo y hablar con Dios sobre todo. Dile que la vida se siente pesada y dile que confías en él aunque nada tenga sentido en este momento.
Entonces me acosté en mi cama, deje mi celular a un lado y me quede mirando el techo mientras mi cabeza se llenaba de pensamientos y mis ojos se llenaban de lágrimas.