Señora Presidenta @XiomaraCastroZ con el respeto debido a su alta investidura y a su condición de mujer que ha alcanzado la primera magistratura del Estado, expreso una preocupación compartida por amplios sectores de la ciudadanía: la falta de empatía y de disposición para aceptar con dignidad los resultados del 30 de noviembre. En esa jornada, el pueblo hondureño no solo eligió autoridades, sino que expresó un claro rechazo a la actual administración, como respuesta a prácticas de prepotencia evidenciadas por algunos funcionarios que olvidaron que, concluida la campaña, su rol era servir al Estado con responsabilidad y mesura.
Preocupa especialmente la convocatoria a organismos de base, militancia y colectivos, pues en muchos casos dicha participación obedece más a la necesidad que a la convicción. Este tipo de llamados, lejos de fortalecer la democracia, puede derivar en confrontación social. Quienes hemos ejercido función pública sabemos que el deber primario del Estado es promover la paz y la estabilidad, no profundizar tensiones.
Las circunstancias actuales le brindan una oportunidad para un cierre institucional digno, mediante un llamado firme a la paz social y a la generación de certidumbre para el comercio formal e informal, particularmente en una época en la que la dinamización económica permite a miles de familias atender compromisos que el propio Estado no está en capacidad de resolver.
Resulta igualmente alarmante la existencia de amenazas, aunque provengan de sectores minoritarios, desde ámbitos de la fuerza pública contra periodistas y ciudadanos que disienten del oficialismo. Tales prácticas son incompatibles con un Estado democrático y de derecho.
Conviene recordar que el ciclo político se reabre en dos años y medio. LIBRE solo podrá aspirar a ser nuevamente una opción si antepone los intereses nacionales y realiza un cierre responsable de este período gubernamental.
Desde la academia sostenemos que el disenso no nos convierte en adversarios; por el contrario, el pensamiento crítico es una herramienta legítima para evaluar la acción pública, reconociendo aciertos y señalando errores con rigor.
Finalmente, el país demanda que la institucionalidad se preserve y se fortalezca. Es imperativo emitir instrucciones claras para que los actuales funcionarios actúen con probidad y no dispongan de los recursos públicos como si se tratara de una despedida anticipada, a sabiendas de que su gestión concluye.
Estoy consciente que este mensaje va a pasar factura a mi familia y nuestra seguridad, pero Honduras requiere serenidad, responsabilidad histórica y respeto al mandato ciudadano. Aún es posible honrar ese deber.
El pueblo hondureño ha hablado con clarida. Su participación en las urnas demuestra, una vez más, la profunda vocación democrática de nuestra ciudadanía y su compromiso con el futuro del país. A cada hondureño y hondureña que salió a ejercer su derecho, nuestro mayor reconocimiento.
En este momento posterior a las elecciones, queremos transmitir plena confianza en el trabajo que está realizando el @CneHonduras. Sus equipos técnicos y humanos han actuado con responsabilidad, respetando los procedimientos y los tiempos establecidos por la ley. La institucionalidad electoral merece ser respaldada, no atacada.
Hacemos un llamado a todos los hondureños y hondureñas para que mantengamos un ambiente de paz, serenidad y respeto. Confiemos en que el CNE, como autoridad competente, concluirá su labor y brindará los resultados oficiales en el menor tiempo posible, tal como corresponde a un proceso transparente y a una democracia que sigue madurando.
A los candidatos y actores políticos del país, les expresamos un mensaje respetuoso pero FIRME: basta ya de la confrontación que divide, basta ya de la deslegitimación sistemática de nuestras instituciones. Honduras no puede seguir atrapada en disputas que erosionan la confianza ciudadana y frenan nuestro desarrollo democrático.
Es tiempo de pensar en Honduras por encima de los intereses partidarios. El país necesita serenidad, unidad y liderazgo con visión de futuro. La política debe volver a ser un espacio para construir, no para destruir.
A toda la institucionalidad del Estado, incluyendo a quienes servimos desde la academia pública, nos corresponde recordar que nuestro deber es servir al pueblo hondureño, no servirnos de él. La historia nos exige responsabilidad, sensatez y respeto irrestricto al mandato ciudadano.
Desde la @UNAHoficial reafirmamos nuestro compromiso con la democracia, la transparencia y el fortalecimiento de las instituciones. Sigamos adelante, con firmeza y esperanza, construyendo la Honduras que merecemos.
La @UNAHoficial ha sido acreditada ante el @CneHonduras para participar como observador electoral y tendremos presencia a nivel nacional. Mañana estaremos junto con otras autoridades universitarias retirando las correspondientes credenciales, a las 10:30 am.
¡El fortalecimiento de la democracia es un deber de todos!