Nunca se cansen de orar por lo que quieren para sus vidas, porque Dios siempre escucha. Todo llega en el momento justo y de una manera mucho más increíble de la que esperábamos.
No ganó Elvia, ganaron los Gnecco. No ganó Ernesto, ganó Ape Cuello. Ahora a recuperar la plática invertida. El Cesar y Valledupar tuvieron la oportunidad de cambiar la historia y eligieron seguir en lo mismo. Después no se quejen!!!