“Lo manejaste muy bien”. No, no lo hice. Enloquecí, perdí mi chispa, lloré en silencio; me rompí a solas y llevé una sonrisa que mentía mejor que cualquier máscara. No lo manejé, lo sobreviví, porque no tenía otra opción.
una chica en tiktok acaba de decir: “él nunca supo que podía acompañarlo a todos sus sueños, porque nunca me invitó a soñar con él”. Y me quedé pensando en cuántos planes hice en mi cabeza para alguien que nunca me hizo lugar en los suyos.
me encanta cómo las mujeres les ponen plazos secretos a los hombres, si no actúa bien para julio, me voy, mientras tanto, él no sabe que solo le quedan dos semanas de sentencia
yo siempre tengo que ser la que entiende, la que se tiene que acostumbrar, adaptarse, acomodarse y cambiar por el resto y casi nunca nadie lo hace por mí.
“Sentí vergüenza de mi mismo cuando me di cuenta que la vida es una fiesta de máscaras y yo participé con mi rostro verdadero”.
Leer a Kafka es romperte un poco en varios pedazos