Mi imperio romano es no saber su versión de la historia: si alguna vez me lloró, si le dolió, si me pensó; si me recuerda en canciones, si al pasar por ciertos lugares se le viene mi nombre a la cabeza, o si alguna vez se arrepintió de la decisión que tomó.
Sinceramente hay momentos en los que anhelo tener pareja, no por dependencia, sino por el gusto de querer compartir la vida.
Construir un vínculo que me permitiese compartir lo cotidiano con alguien que también quisiese estar ahí sería maravilloso