Un día en la prepa recibí una carta, asumí era de una morra, me decía que le gustaba pero que le daba miedo decírmelo en persona, luego de esa recibí un par más, mis amigas amaban leerlas, les parecía lo más romántico del mundo, yo sentía más que nada curiosidad.
Ok, me acosté tranquila a mi siesta de la tarde y me desperté porque me sentí tan mal que creí posible que me diera algo feo, porque fue un malestar horrible. ¿Ya es suficiente por hoy, verdad?