Para despegarse de algo o de alguien no hay anestesia posible, siempre va a acompañarte el dolor propio de dejar atrás lo que quieres por más claro que tengas que la mejor opción es irte.
No te machaques por haberte equivocado. Ahora te das cuenta de cosas que en ese momento no viste. Pero en ese momento tenías otra información, otra perspectiva, otra situación... Y con eso, hiciste. Ahora todo eso es diferente. Recuerda: perdonarse a una misma es de guapas.
La honestidad radical (validar que se puede decir todo porque está bien ser honesto) puede ser perjudicial: no todo el mundo está preparado para escucharlo todo ni tiene por qué tener las habilidades para gestionarlo.
La honestidad sin empatía acaba siendo egoísta.
Desde que me he ido forzando a salir de ese patrón rígido en el cual me obligaba a descubrir cuál era “MI” deporte y con él sentirme en forma (=conseguir adelgazar), me he dado cuenta de q me encanta descubrir y probar mil deportes diferentes