El que no se permite sentir el miedo, tampoco se permite sentir la dicha, porque el cuerpo no tiene dos llaves: se cierra entero o se abre entero. Has anestesiado el dolor, sí, pero con la misma inyección te anestesiaste el asombro, la ternura, las ganas, la capacidad de que algo te conmueva hasta los huesos. Quisiste no sufrir y terminaste no viviendo. Te volviste tibio para no quemarte, y la tibieza, querido, no es paz: es una muerte chiquita que se disfraza de calma.
Clara Brugada tuvo la oportunidad de invertir los $23 mil millones que gastó para “preparar la CDMX para el Mundial” para arreglar el drenaje y evitar que nos inundemos cada que llueve.
Pero prefirió gastarlo en pintar puentes de morado, ajolotes en los cruces y obras inútiles como la calzada elevada de Tlalpan.
Hay de dos: o la jefa de gobierno está extremadamente desconectada de la realidad de la Ciudad o fue una decisión deliberada para alimentar un grotesco negocio de corrupción.
Una imagen para la historia.
Corrieron como la rata que es, y a empujones, a César Cravioto, secretario de Gobierno de la CDMX, de la manifestación pacífica de madres buscadoras y colectivos de personas desaparecidas.
Después de echarles a los granaderos, quiso llegar a “dialogar” con los manifestantes. Ya era demasiado tarde.
“Con el pueblo bien cabrones, con el narco maricones”, le gritaban los asistentes.
Así México, horas antes del Mundial: el narcorégimen empieza a resquebrajarse y ya ni sus operadores pueden caminar tranquilos entre la gente a la que traicionaron.
No pudieron elegir mejor foto como cábala para el mundial, la skin predeterminada del Mexicano junto a la hermosa bandera
QUE YA SEA JUEVES, ESTOY ILUSIONADO