Tengo estrictamente prohibido sentir el más mínimo indicio de atracción por alguien porque caigo en la locura, la alucinación, el delirio, la demencia, la perdición y pierdo contacto con la realidad.
Qué manera tan cobarde de soltar a alguien: dejar que el desinterés, la distancia y la frialdad hagan el trabajo sucio para que sea la otra persona la que termine agotada y obligada a marcharse.