Hay personas que piensa que me rendí, que deje de intentarlo, pero no es así, yo solo deje de contarles las veces que he fallado porque así no tengo el sentimiento de volver a decepcionarlos.
Madurar es aceptar que yo también fui la mala en algunas historias. Que también lastimé, incluso tomando decisiones que creí correctas porque no sabía ni tenía la sabiduría que tengo hoy. Yo también la cagué y sigo aprendiendo.