@DonCoire En cierta librería de la calle Corrientes Don Norberto solia comprar con descuento. Hacía el pedido y retiraba la hija. Nunca supimos para quien era el ejemplar del libro de Alesandra Rampolla.
La frase de Menem “Ramal que para, ramal que cierra” vuelve de la mano de @JMilei y @LuisCaputoAR. La privatización del Belgrano Cargas habilita a los concesionarios a pedir el cierre de ramales que no les resulten rentables.
Abro hilo🧵
Lo que hay que ver es la producción de Moria... ¿Qué Moria la concha de tu madre? debe ser una mierda de serie y cuando quiero ver una película argentina son una mierda pero esa como la hace tu amiga...
Con @JMilei ya se perdieron 30.633 empresas y más de 411.000 puestos de trabajo registrados. No es equilibrio fiscal si para alcanzarlo destruís la economía real. Son comercios que bajan persianas, fábricas que dejan de producir y trabajadores en la calle.
Abro hilo 🧵
Sacan líneas de créditos hipotecarios en el Banco Nación y los toman ellos. Sacan una ley de inocencia fiscal y se anotan ellos. Quieren modificar la ley de tierras y se arman una inmobiliaria para vender el país a los extranjeros. Lo peor de la casta está dentro de @LLibertadAvanza, quizás ya el gobierno más corrupto de la historia.
La misma escuela económica, los mismos ganadores y los mismos resultados: pérdida de soberanía, desindustrialización, desempleo y pobreza. La única novedad es que ahora hasta sus propios economistas admiten el costo del experimento. "Ya hablé de más", confesó Arriazu. @aleberco
No es “cambio de hábitos de consumo”, es que los argentinos comen menos y peor. El consumo masivo cayó 2,7% en junio y ya acumula casi 3% de baja en el año. Desayuno y merienda se desplomó 7,7%. Muy creíble el “milagro económico” de @JMilei. Basta caminar la Ciudad de @jorgemacri para ver cada vez más gente en situación de calle.
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Esto es alarmante: creció 122% la cantidad de repartidores endeudados con las propias plataformas para las que trabajan. Sin salario garantizado, sin derechos y sin acceso al crédito tradicional, terminan financiando su herramienta de trabajo con préstamos que se descuentan de cada pedido. Es la cara más extrema de la precarización. Trabajan para pagar la deuda de poder seguir trabajando.