Garzón lo dejó claro hace años: los gringos nos señalan con el dedo, pero olvidan que su narcotráfico está en su propia casa. Nos venden su guerra contra las drogas mientras mantienen sus propios intereses sucios intactos.
Los chinos llevan décadas intentando comprar las exportaciones de café colombiano que llegan preferentemente a EEUU.
El arancel estadounidense es el pretexto perfecto para que la ruta del café cambie de vía.