Si se realizarán pruebas de inteligencia y conocimientos generales, para determinar si una persona es apta o no para votar, no existiría la izquierda comunista en las democracias.
Los más jóvenes no conoceréis esta anécdota.
Siendo Adolfo Suárez presidente del gobierno, visitó España el primer ministro de Marruecos (no recuerdo el nombre)
El tipo le dijo a Suárez:
-¿Sabe usted que en 48 horas podemos tomar Ceuta y Melilla si queremos?
A lo que Suárez respondió:
-¿Y usted sabe que nosotros en 48 horas podemos bombardear Rabat?
Y dejó mudo al marroquí.
Eran otros tiempos.
@davidsantosvlog 1000 millones que se van a gastar en industria de defensa española, cosa que hacen otros países, de verdad que os han dado Putin y Orban? @vox_es no era esto, no era así, deseando que @ivanedlm monte un partido.
Hoy veo a mucha gente alegándose del frenazo de Vox. Yo no. Al contrario. Me da mucha tristeza la situación en la que nos ha colocado una estrategia tan equivocada como incomprensible.
Vox, en pleno tsunami de la derecha en el mundo
@Ivaningrado Menudo giro pegó Vox , ojalá aparezca pronto un partido más en la línea de Meloni y que no tenga la lengua tan llena de mierda del culo de Trump, Putin y Orban...
@abc_es “Una mujer de cincuenta años asesina a sus dos hijos de tres años lanzándose con ellos desde un décimo piso”, sería un titular más correcto. No seáis Lo ABC vosotros también
Medios como El País, El Mundo, ABC, La Vanguardia y RTVE no han cubierto esta noticia según búsquedas recientes. La cobertura principal se limita a outlets alternativos como La Gaceta. Esto sugiere una disparidad en la atención a casos de violencia vinculados a inmigrantes irregulares, aunque la ausencia no siempre implica sesgo intencional.
Estamos esperando a que RTVE haga lo mismo que en Gaza por los problemas del periodismo en Nicaragua, Venezuela, Rusia, China o Corea del Norte.
Los “viernes negros” solo existían cuando no gobernaba la ultraizquierda y los independentistas que odian a España.
@abc_es Aquí prefieren gastarse más de 4.000 € al mes por ilegal sano que no huye de ninguna guerra que traen a España, ya que son sus futuros votantes, que en nuestros mayores que están enfermos y llevan toda su vida pagando impuestos.
Progresismo lo llaman.
Un joven marroquí de 20 años que llevaba un mes en España y tenía orden de expulsión prende fuego a una menor tutelada en un piso okupa de Las Palmas
https://t.co/zCCSDJakXS
🚨Aranda de Duero (Burgos) riña tumultuaria con varios heridos graves…
🚓Saben ustedes cuántos coches de la Policía Nacional había disponibles???
🚔UNO.
‼️Los COMPAÑEROS absolutamente ABANDONADOS sin medios humanos ni materiales.
⚠️La ciudad con varios homicidios en los últimos meses, delitos graves… y seguirán manteniendo que todo va bien, que somos unos alarmistas.
🆘URGE la Ampliación del Catálogo de Puestos de Trabajo.
💪JUPOL seguirá denunciando estas situaciones y apoyando públicamente a los Policías Nacionales.
Torre Pacheco, el antirracismo selectivo y la estrategia marroquí.
Por Taleb Alisalem
Un anciano ha sido agredido en Torre Pacheco. El agresor, un joven marroquí. El hecho, grabado. Las reacciones, inmediatas. La narrativa, predecible. La izquierda mediática se lanza a denunciar el “auge del racismo”, “la extrema derecha” y “la islamofobia”. Los mismos de siempre, con los mismos adjetivos, con el mismo guion.
Pero aquí no hay ningún auge. Lo que hay es hartazgo. Lo que hay es un Estado, Marruecos, que ha hecho de su emigración una herramienta de presión política, y una parte de su diáspora una extensión blanda de su aparato de control. Y lo que hay, sobre todo, es una izquierda cobarde, domesticada y selectivamente ciega. Ve racismo en un tuit crítico, pero no ve supremacismo en los vídeos de marroquíes ondeando su bandera en suelo español tras agredir a un anciano.
Sí, se han ondeado banderas marroquíes en Torre Pacheco. No por nostalgia. Por territorio. Por dominio. Por desafío. Por supremacismo colonial.
Hay algo que no se quiere decir en voz alta, pero que muchos en silencio ya piensan, el proyecto integrador está roto. Y lo han roto quienes no vinieron a integrarse, sino a expandirse. Marruecos no ha exportado ciudadanos, ha exportado agenda. No ha mandado familias “necesitadas”, ha desplazado una ideología. La misma que ocupa mi tierra, el Sáhara Occidental, que oprime a su propia prensa y que alimenta en Europa una red clientelar de obediencia, chantaje y tribalismo.
¿Y qué hacen los colectivos “antirracistas”? Lo de siempre, callar. Callan cuando saharauis son amenazados. Callan cuando activistas son perseguidos por marroquíes en España. Callan cuando en las calles de Barcelona la criminalidad tiene rostro y nacionalidad, pero denunciarlo es “fascista”“Nazi” y “ultraderecha ultraderecha. Callan, porque el problema no es el racismo, sino quién lo sufre. Y si no eres útil a su causa ideológica, no mereces ni una línea de apoyo.
Es curioso cómo funciona la indignación selectiva.
Si un español reacciona ante la agresión de un anciano, es un nazi.
Si un marroquí agrede, es un caso aislado.
Si un barrio se defiende, es extrema derecha.
Si ondean banderas marroquíes del régimen del dictador Mohamed VI en suelo español, es “expresión cultural”.
HIPOCRESÍA con mayúsculas.
Lo que está ocurriendo no es nuevo. Forma parte de un modelo calculado, victimizar a la comunidad marroquí cada vez que alguien osa denunciar lo obvio. Mientras tanto, se criminaliza toda crítica, se anestesia la conciencia y se vacuna a Marruecos de cualquier responsabilidad. Y si alguien se atreve a hablar claro, lo llaman “ultraderecha” “Nazi”… Así se ha construido el nuevo totalitarismo moral, o te callas, o eres el enemigo.
Y mientras tanto, España arde.
Arde en la confusión. Arde en barrios donde la ley ya no es la Constitución, sino la ley del más violento. Arde en discursos institucionales que prefieren proteger sensibilidades ajenas antes que los derechos de sus propios ciudadanos. Arde mientras Marruecos gana terreno, simbólico, económico, político y ahora también callejero.
Torre Pacheco no es un caso aislado. Es un síntoma. Un espejo. Una advertencia. Y quien no quiera verlo, que mire mejor. Porque la bandera marroquí que ondearon está noche, no representa a un pueblo, representa a un régimen. Y ese régimen ha aprendido a infiltrarse no con tanques, sino con víctimas. No con soldados, sino con relatos. Y lo está consiguiendo porque Europa ha perdido el coraje de llamar a las cosas por su nombre.
Pues bien, yo no lo he perdido.
Sí, hay violencia importada.
Sí, hay lealtades extranjeras antes que cívicas.
Sí, hay una manipulación sistemática del victimismo para proteger a un Estado agresor.
Y sí, me puedes vomitar tu odio y falta de argumento en forma de “nazi” “ultraderechista” para dejar evidente de dónde procede el autoritarismo nazi. De ti.