El 23 de abril de 2026, el libro liberó por fin el espíritu iconoclasta de la Señora Belmutz y la convidó a refugiarse entre las sábanas de su alcoba. Si la encuentran, por favor, hágamenlo saber.
La Señora Belmutz desafía al espejo. Son muchos años. Una continua partida al ajedrez con su reflejo. Mas las tablas mandan. Nadie gana. No hay jaque mate. Hay desafíos. Sin más. Y una incógnita.
La Señora Belmutz, a través de sus delirios literarios, os convida a disfrutar y compartir la ineludible realidad de que nos encaminamos a la inexorable extinción. El libro "De lo divino y urbano (ciclogénesis vecinal)" así lo corrobora. Disfrutadlo.
Me siento vieja si eso significa:
-Que este país vive en el día de la marmota.
-Que no tenemos remedio.
-Que me importa un huevo.
-Que sólo el arte nos salva del caos.
-Que aun así el caos es lo único que me atrae.
-Que arte y caos van de la mano.
-Que mañana hará buen tiempo.
Me gusta la gente rara más que a un tonto los palotes. Y -oh país políticamente correcto-, subrayemos que tonto y raro no son lo mismo. El raro exhala poesía. El tonto exhala estupidez. Y tiene tres carreras, o dos, o una...y no sabe que es tonto. Pero tiene currículum...
No pudo el alcohol dominarme. Fui yo quien lo dominó. Ahora puedo escribir con los diez dedos, aunque el resultado sea un texto disperso, abierto a los cuatro vientos, y si me tambaleo será por el viento, que no reconoce la sinrazón de la veleta ubicada en el faro desnortado.
La firma, dicen,
nos representa,
mas no hay nada mejor
que una firma
incompleta,
inexacta,
caótica,
garabato,
área de mejora
pues todo ser empeora
si la firma no se altera.
Fdo: Mi bolígrafo.
La Sra. Belmutz los invita a un pantagruélico y opíparo banquete en la plaza de San Pedro, Vaticano, s/n. Imprescindible acudir disfrazada de guardia suiza y dotada de habilidades carteristas. El sorteo posterior al akelarre determinará el nombre de la próxima Papisa.