Madurar también es elegir una vida tranquila: dejar de correr detrás de amistades o relaciones y sentirte bien con las personas que sí están. Es elegir tu crecimiento por encima del drama, dejar de compararte con los demás y aprender a disfrutar de tu propia compañía. Madurar es elegir una mente en paz y entender que no necesitas a nadie más para ser feliz.
Elige tu paz, tu felicidad y todo lo que te hace bien. Agradece lo que este año te enseñó y recuerda: quien quiera estar, estará; y quien no, que siga su camino. Lo importante es que tú sigas el tuyo con gratitud y calma.