Y se arrastró hasta la cama..agotada, dolorida, con algunas magulladuras..pero libre de piel sobre las sábanas..con el corazón repleto de cosas bonitas..los muslos hirviendo..la cabeza bien alta y la sonrisa pintada..
Ese pensamiento resuena como una traición amarga, una verdad susurrada que cosquillea el oído. Lo que soy ahora, esa concha vacìa, esta silueta de un monstruo, es lo que èl querìa, y no la mansedumbre de la que èl se burlaba, el talón de Aquiles de mi buen corazón..L. Roberts..