Amiga, deja de justificar la infidelidad de tu marido diciendo que fue una prueba que Dios les puso, que Dios quiso que lo perdonaras y que todo hace parte de su plan. No, amiga. Dios no te está obligando a perdonar una y otra vez. Acepta que eres una migajera, que lo perdonas todo porque así decidiste vivir tu relación, y ya. No está mal. Lo que sí resulta innecesario es convertir tus decisiones en mandatos divinos para justificar lo que tú misma elegiste.
Los que están publicando este video con “contenido reflexivo” donde se ve una cadaver en medio de dos escaleras en que putas están pensando.
Respeten los muertos de los demás.