Soy yo solita, pidiéndole a Dios todos los días que me ayude, que no me suelte nunca, que me de fuerzas para salir adelante y que me proteja en cada paso. Solo él conoce mi corazón.
Nadie habla de cómo cuanto más te acercas a Dios más emocional te pones.
No porque estes más triste, sino porque Dios te da el regalo de sentir las cosas más profundamente, y eso de verdad es una tremenda bendición.