Pues el dicho de “nunca es tarde para...” se manifiesta en mi vida. Por qué a mis 30 años cumplí mi sueño de tener mi primer restaurante y pues jamás imaginé tener una franquicia. ¡Dios es bueno!
No entiendo cómo puede ser. Vi a Michael Jackson morir, a Maradona morir, a Pelé morir, a la reina Isabel morir; vi pasar a tres papas. Sobreviví a una pandemia, vi el comienzo de internet. Vi el CD cambiar a Spotify, vi cambiar el DVD a Netflix, vi pasar del teléfono fijo a un iPhone. Y estoy viendo el surgimiento de la IA. Y solo tengo 30 años.