Hace 11 años salí con mi esposa a protestar contra el régimen de maduro un 14 de Febrero. Sin importar que teníamos 2 hijos y más bien al contrario, eran nuestra motivación para hacernos "resistencia". Nos sentimos gigantes al trancar la Francisco Fajardo a la Altura de Altamira. Nos gasearon, nos acorralaron entre barricadas prendidas en candela, y cuando ya creímos que íbamos a ser apresados un camión hidrante (AKA "ballena") nos roció con agua apagando así el fuego, por lo que pudimos huir.
Ese día corroboramos que no todos los que hacen represión quieren hacerlo, pero tienen que hacerlo.
Durante al menos 5 de los primeros 10 años luego de salir de venezuela, me arrepentía de no haber tomado las armas. Mi esposa se ríe de mi por ello, siempre me dice que eso jamás valdría la pena.
Hoy día viendo como están las cosas allá, creo que ella tiene razón: el país nunca ha entendido la necesidad de usar la fuerza para salir del chavismo.
Por ello, todos los días monitoreo las noticias y el sentimiento a ver si eso cambia. Pero incluso con lo que pasó ayer, nada ha cambiado: la gente sigue esperando que los marines vengan a salvarle la virginidad, pero eso de poner el pecho, muy pocos y la gran mayoría todavía rechaza una salida por la fuerza.
Y así señores, no se puede salir del chavismo. La gente tiene que querer sacar al chavismo por las greñas o no van a salir.
Ni hoy, ni mañana, ni nunca.