El diablo no pudo alcanzarme. Entonces me obligó a ver cómo todos me dicen que soy una mujer increíble con un corazón hermoso y aun así nunca nadie decide quedarse.
Me dolió que no lucharas por mí, pero me rompió por dentro ver que no te costó nada perderme, esa frialdad para soltarme, como si nunca hubiera significado nada para ti.