Ojalá el nuevo año traiga una nueva versión de mí: más fuerte, más valiente, más audaz. Eso es lo que necesito. Porque, en el fondo, la Stephanie buena, noble y auténtica siempre ha estado ahí. Y eso, lo sé, es invaluable.
Los últimos meses de mi vida han estado llenos de cambios importantes. Tantos que me siento a la deriva y sin rumbo; porque todo lo que conocía ya no existe, y lo que tengo ahora es nuevo.
Es que era un amigo de tus padres, dirán. Pero me vio crecer, me acogió en su casa, me apodó Stefy, celebró mis triunfos. Y ahora, se llevó un pedazo de mi corazón al cielo.
Se dice siempre que la vida da vueltas, sobre todo cuando quieres explicar la nostalgia que te producen los buenos recuerdos de lo que fue y ya no será. Estoy alegre por los nuevos aires de cambio que respiro, sin embargo; voy a extrañar todo lo que está quedando atrás.