A Luz Raquel Padilla la mató su asesino y también el la negligencia capacitista de la policía de Zapopan que no hizo caso a las denuncias de amenazas y violencia física grave que vivieron reiteradamente ella y su hijo, ahora huérfano. Son responsables de crímenes de odio.
No olvidemos que también nos falta Yolanda.
Despareció el 31 de marzo en San Nicolas de los Garza, Nuevo León.
Su papá también quiere ser tomado en cuenta.