Hoy es una prueba más de lo jodidísima que es esta competición, de lo difícil que es llegar a la final y ganarla. De la cantidad de factores propios, externos y aleatorios que hay que superar para triunfar en ella.
Cada año que pasa, cada torneo que pasa, cobra una nueva dimensión lo que hizo el Real Madrid en 2016, 2017 y 2018. Fue surrealista. Fue extraterrestre. No volveremos a ver algo así. JAMÁS.
Maldigo el paso del tiempo, maldigo no poder recordar todos los matices de esa noche, ojalá poder revisitarla de vez en cuando como si fuera la primera vez